fantasmas

En Granada de nuevo, se encuentra situado un bello edificio conocido como El Carmen de las Ánimas. Cercano a Torres Bermejas y la Alhambra guarda en su interior numerosos secretos.

 

 

EL CARMEN DE LAS ANIMAS

El Carmen de las Ánimas es un bello edificio situado frente al Lavadero de la Puerta del Sol, y a espaldas de la colina sobre la que se asientan las Torres Bermejas. En su fisonomía externa destaca un altísimo ciprés que preside el jardín, sin duda el principal distintivo de la vivienda, junto con su enigmático nombre, que nos remite a espíritus que vagan sin descanso. Además, no muy lejos queda la calle del cementerio de Santa Escolástica, donde se situó el camposanto perteneciente a la parroquia de esa advocación, cuyo templo fue demolido en el siglo XIX. Valgan estos datos como presentación de un edificio que, durante décadas ha generado una serie leyendas, historias que aseveran que en su interior han sido vistos fantasmas y han acaecido extraños sucesos de difícil explicación.

Lavadero de la Puerta del Sol. Accesible desde las escaleras de la calle del cementerio de Santa Escolástica.

Especialmente interesantes son los testimonios idos por los hermanos Porto, que habitaron el carmen durante su infancia y juventud, entre 1967 y 1988. De los miembros de aquella familia, uno de ellos, Benjamín, es quien más de cerca ha vivido más experiencias de este tipo. Benjamín, está convencido de que entre aquellas paredes circula un halo sobrenatural, la causa de que en el interior del Carmen de las Ánimas hayan sucedido fenómenos de naturaleza desconocida. La experiencia de Benjamin Porto en este sentido se remonta a cuando aún era muy niño.

De hecho, la primera sensación paranormal que experimentó en el Carmen de las Ánimas se produjo cuando tenía alrededor de siete años en las escaleras de la casa, frente a la puerta de una especie de trastero situado en el piso bajo a la altura del primer rellano. Aquella noche notó que, inexplicablemente, alguien agarraba su tobillo con fuerza, por lo que, para liberarse, tuvo que dar un fuerte tirón. Lo sorprendente de esto no es tanto lo extraño de aquella sensación sino que su madre le confesara años más tarde, un hecho que le había sucedido tiempo atrás. Marina López, madre de Benjamín, aseguró a su hijo que vivió una experiencia idéntica en el mismo lugar y, aproximadamente, a la misma edad es decir, cuando contaba unos siete años. Esto sucedía en 1928, poco tiempo después de que los padres de Marina López adquirieran la casa. La experiencia de Benjamín sucedió casi cuatro décadas más tarde, en 1967, cuando la familia Porto, cuyo padre era maestro se trasladó definitivamente a Granada después de unos años fuera de la ciudad. Curiosa coincidencia.

MANCHA DEL CORDERO

Más o menos por la misma época en que tuvo su primer contacto con lo sobrenatural, cuando apenascontaba ocho años de edad, Benjamín volvió a ser testigo de un misterioso fenómeno. Sería la primera de las varias apariciones a las que iba a asistir a lo largo de su vida. Aunque, en esta primera ocasión lo que vio no fue el espíritu de una persona sino el de un animal: un borrego blanco, con una mancha negra en el lomo, una mansa criatura que le resultó tan cariñosa, que pudo acariciarla sin ningún problema. Benjamín no recuerda haber comentado a nadie lo ocurrido. Si, por otro lado lo hubiera hecho, seguramente habría encontrado poca credibilidad. Ya se sabe lo fértil que puede llegar a ser la imaginación infantil y el poco crédito que dan los mayores muchas veces a las palabras de los niños. Pero hoy, ya adulto, es capaz de recordar nítidamente aquel momento mágico. Llama la atención de este hecho que, según recuerda Benjamín, la aparición sucedió en el segundo piso, en una habitación situada a la derecha del rellano de la escalera, y a la misma altura de otra habitación, ésta en el piso inmediatamente inferior que, años más tarde, le serviría de dormitorio. Nos referiremos a esta habitación más adelante, pero, antes, continuemos con la historia del cordero aparecido. ¿De dónde provenía el misterioso animal?. La Puerta del Sol no era una zona con tránsito de ganado en los años sesenta. Parece, por tanto, muy improbable que se produjera el extravío de una cría de oveja y que ésta pudiera, de alguna forma atravesar un recinto cerrado a cal y canto y cercado por altos muros, para llegar a la habitación de un niño.

Además, sorprendentemente, no fue ésta la única aparición del cordero en el Carmen de las Ánimas. Años más tarde de sucedida la visión de Benjamín, siendo éste ya un joven de veintitrés años, llegaron unos tíos de visita a la casa. En el transcurso de la reunión familiar, la madre de los Porto comenzó a rememorar diferentes sucesos de extraña naturaleza relacionados con la casa. Uno de ellos, impresionó no tanto a los recién llegados como al propio Benjamín: Refería la anfitriona que la abuela de la familia, es decir su propia madre, María Martín, le aseguró haber visto, muchos años atrás, siendo joven, un borrego blanco, que, además, tenía una mancha negra en el lomo. Benjamín desveló entonces su secreto ante el asombro de los asistentes a aquella reunión.

ESPÍRITUS FEMENINOS

espiritus fantasmasMiguel Porto, otro de los hermanos, rememora el día en que fue testigo de otra aparición en el mismo cuarto de la segunda planta, a los veinticinco años, es decir, en 1967, el año en que Benjamín vio el cordero. Todo comenzó cuando, sentado sobre la cama, observó que la puerta se abría. El chirrido de los goznes no le inquietó, pues estaba acostumbrado a oírlo en las puertas de la vieja casa. Pero pudo contribuir a aumentar la perplejidad que supuso para él asistir a la aparición de una muja rubia, con un vaporoso vestido blanco y portando sobre los cabellos un velo del mismo color. La mujer poseía un bello rostro y una atractiva figura, era un verdadero ser de ensueño, aunque su apariencia resultaba difusa, de contornos no demasiado bien definidos; en resumen, presentaba el aspecto de un espectro. Miguel Porto no pudo evitar preguntarse, durante los segundos que tardó la mujer en atravesar su habitación, si lo que veía no sería una alucinación. Se sentía confuso pues había oído hablar muchas veces de apariciones en su casa. Porto recuerda que la mujer cruzó por completo la habitación, pasando entre su cama y la ventana del cuarto. Al llegar a las cortinas, las arrastró a su paso como si su cuerpo irradiara una fuerza que las atrajera. La misteriosa Dama de Blanco desapareció tras atravesar la puerta de la habitación contigua. Tras reponerse de la impresión, Miguel Porto se atrevió a mirar en la alcoba en la que se había perdido el espectro pero allí no encontró a nadie ni observó menor rastro de la aparecida. Hasta ahora hemos hablado de sucesos que tuvieron lugar tanto en el piso bajo como en la última planta, la segunda, y, más o menos, por la misma época. Pero la habitación del primer piso a la que hemos referido antes, es decir, la situada a la derecha del rellano, fue escenario de otro hecho en apariencia inexplicable. Esta estancia daba acceso al cuarto contiguo, un espacio interior al que sólo es posible acceder desde el dormitorio de Benjamín, bien desde una puerta que comunicaba con la parte alta del jardín, ocupada casi completamente una amplia alberca.

Benjamín recuerda que todo sucedió una Nochebuena, cuando contaba diecisiete años, es decir en 1976. Aunque era una velada especial, como todas las nochebuenas, tras la cena notó que no se encontraba bien, por lo que decidió abandonar el salón, donde toda la familia veía los programas especiales de televisión. Cuando ya estaba embutido entre las sábanas de su cama, vio acercarse a una extraña figura procedente del interior de la casa, es decir, de la habitación que daba al jardín. Era invierno y las ventanas permanecían cerradas. La mujer llegó hasta la cama donde dormía el adolescente y se colocó a los pies de aquélla. " Iba vestida con una especie de túnica de color negro, era bastante guapa y tenía una media melena rubia. Recuerdo un rostro joven, con ojos grandes y cara redonda, que podía distinguir perfectamente, al igual que el resto de su cuerpo. No era una figura difuminada, se veía claramente y, además, llevaba un bastón. Ese es un detalle que recuerdo perfectamente", asegura Benjamín. Tras superar la primera impresión y, antes saltar de la cama para abandonar la habitación, Benjamín dirigió nerviosamente a la Dama de Negro unas palabras."¿Sabes qué te digo...?, pues que me voy". Al poco tiempo Benjamín enfermó. El día 1 de febrero del año siguiente fue ingresado en un centro hospitalario aquejado de mielitis. Tuvo que luchar durante más de un año contra esta grave enfermedad, consistente en la inflamación de la médula espinal, que lo dejó paralítico del cuello hacia abajo.

Una vez han pasado muchos años de aquel suceso, su impresión es que aquella mujer aparecióno para causarle mal alguno, sino para todo lo contrario. Benjamin explica esta circunstancia: "Creo que lo que pretendía la mujer no era otra cosa que avisarme de mí enfermedad. Digo esto porque, tiempo después, soñé que tenía un encuentro con otra mujer muy parecida. Era esta mujer también rubia, pero iba vestida de blanco. En el sueño, que tuvo lugar en Ubeda, yo me encontraba con ella en un despacho de mi padre, situado en la planta baja del Carmen de las Ánimas, cercana al hueco de la escalera. Poco tiempo después caí enfermo del riñón. Pero de esta coincidencia tuve conciencia años después, cuando empecé a atar cabos. Otro suceso relatado por Benjamín Porto sucedió años después, cuando tenía unos veinticuatro años. Se encontraba en su habitación, la misma donde había visto a la extraña aparecida. Era la única persona que permanecía en ese momento en la primera planta. Poco antes de dormir, escuchó una voz desconocida, procedente del interior de la propia habitación, que, en dos ocasiones, pronunció su nombre de forma clara, con un tono en el que se podía percibir cierta familiaridad, según impresión de Benjamín. El joven no respondió, paralizado por el miedo, más aún cuando creyó reconocer en esa voz la de su abuela. Recordar esa voz me lleva a pensar que, si el fantasma es el de alguien, puede ser el de mi abuela, recuerda Benjamín. Lo reafirma en esa creencia el hecho de que, en alguna ocasión su madre le refiriera que recordaba a la abuela de joven como una mujer rubia, con melena y cara redonda. "Se puede decir que guardaba un gran parecido con la mujer que vi", asegura.

A este respecto cabe añadir que en la habitación situada enfrentedel dormitorio, al otro ladoapariciones fantasmas del rellano de la escalera, murió en 1971 Maria Martin, su abuela, pues ése era su cuarto. Tras la desaparición de quien había ocupado la estancia desde siempre, la habitación fue remodelada para que sirviera de biblioteca y lugar de estudio. Pero todos teníamos un tremendo respeto a aquella habitación, había algo que nos estremecía cuando permanecíamos en ella, algo difícil de explicar, comenta Benjamín. Precisamente, uno de los pocos recuerdos que tiene Benjamín de su abuela se relaciona con el día de su muerte. Contaba por entonces doce años de edad. Así lo cuenta: "Colocaron la capilla ardiente en la planta baja, en un espacio situado en el hueco de la escalera. Recuerdo muy bien que, mientras mis hermanos no quisieron verel cadáver yo me acerqué, azuzado por la curiosidad, y lo contemplé durante unos instantes. Con este espacio, el lugar donde quedó da la capilla ardiente de María Martin, podemos relacionar una nueva experiencia vivida por Fernando, otro de los Porto. Fernando asegura haber visto un borrego blanco de aspecto muy parecido al contemplaron su hermano y su abuela, aunque el encuentro se produjo, en esa ocasión, en la planta baja, precisamente muy cerca de donde reposó el cadáver de su abuela.

UNA PRESENCIA INVISIBLE

Pero, volvamos a la tercera planta. Allí iba a tener lugar otro fenómeno de difícil explicación, cuyo protagonista sería María Porto, otra de las hermanas de la familia. Sucedió que, hacia la primavera de 1985, uno de sus hermanos tuvo que acudir a La Peza (Granada) a velar el cadáver de su suegra, antes de asistir al entierro. Como en ese tiempo la pareja tenía un bebé recién nacido, pidieron a María que cuidara del pequeño. La noche no fue tranquila para María pues, cuando ella y el bebé estaban durmiendo en una habitación del piso superior, sintió que una fuerza extraña, una presencia invisible pugnaba por arrebatarle el bebé. El cuarto en el que se produjo esta extraña circunstancia era el situado a la derecha del rellano de la escalera, es decir, justo enfrente de aquel otro en el que se habían producido, dieciocho años antes, la visión del borrego por Benjamín y de la mujer de blanco por Miguel. Benjamín recuerda, además, haber oído a María comentar que, en otra ocasión, en plena noche, notó que una mano intentaba arrancarle la ropa de cama para destaparla, justo en la misma estancia donde durmió con el bebé. Pero, la tercera planta fue testigo de otros fenómenos en principio inexplicables. Al parecer la madre de la familia, Marina López, fue testigo una noche de otra aparición. Sucedió cuando los padres dormían en la habitación situada a la izquierda del rellano. A la madre le pareció ver a un hombre deambular desde su habitación hacia aquélla otra en la dormía María. En otra ocasión, en la puerta del cuarto donde dormían los padres, aparecieron unas extrañas caras de Cristo que únicamente pudieron ver Marina López y su hija María, según comenta Benjamín Porto. El, que confiesa no haber sido testigo en esta ocasión, sin embargo recuerda como algo bastante habitual escuchar pasos y golpes en las escaleras cuando nadie, salvo él mismo, habitaba la casa, que, asegura, permanecía completamente cerrada.

fantasmasPero además, a su mente viene otra circunstancia llamativa que sucedió en las noches siguientes a la muerte de la suegra de su hermano. Ya hemos hablado, a este respecto, del suceso vivido por María Porto, cuando creyó que algo le arrebataba a su pequeño sobrino. Al día siguiente colocamos velas apagadas en unos candelabros que había en el piso bajo, en la misma habitación donde mi hermano vio el borrego. Pues bien, por la mañana las velas aparecieron completamente dobladas sin que pudiéramos explicarnos qué había sucedido cuenta Benjamín. Esto mismo ocurrió durante varias noches, incluso con cabos de vela tan cortos que parecía increíble que pudieran haberse doblado. Pero Benjamín añade que el Carmen de las animas no es el único lugar donde ha vivido fenómenos paranormales. A este respecto, comenta que tipo de experiencias inexplicables le han perseguido igualmente en un piso de su propiedad situado en Velilla (Almuñécar). Hacia el mes de agosto 1994 Benjamín creyó ver en el salón de aquella residencia a una señora vestida de negro, aunque de aspecto bien diferente a la del Carmen de las animas. "Era bajita y gorda, aunque no puedo precisar nada más, pues aparecía de espaldas, apoyada sobre la baranda, como si mirara al mar, por lo que sólo le vi la silueta", señala. Y luego añade que, al poco tiempo, concretamente en el mes de marzo de 1995, murió su madre. Benjamín Porto cree que hay una relación entre estos dos hechos. Como en el caso de las apariciones de las que fue testigo en el Carmen de las Ánimas, interpreta que la mujer podría significar un aviso sobre el hecho doloroso que sucedería en breve espacio de tiempo: la desaparición de su progenitora. "Por eso, no quiero volver a ver ningún fantasma", comenta con prevención Benjamín.

De hecho, recuerda que otro día, en la misma habitación del apartamento de Velilla tomaba café cuando, sobre las cinco de la tarde, volvió a ver la misma figura cruzando fugazmente el salón. En ese momento se encontraba acompañado de sus hijos y su esposa, pero únicamente él pudo ver la aparición.

UN VALLE MUY ESPECIAL

Pero, volviendo al Carmen de las Animas, una vez que hemos hecho relación de diferentes testimonios, aportados, sobre todo, por Benjamín Porto, nos referiremos ahora al entorno en que se sitúa el lugar. La primera clave nos la da Miguel Porto. Según su punto de vista, la casa que tratamos se sitúa en un pequeño valle, de unos mil metros cuadrados, es posible cultivar en el jardín del carmen todo tipo de fruta tropical, algo sorprendente en Granada, donde las variaciones térmicas hacen muy difícil, por no decir imposible, esta circunstancia. Porto asegura que incluso ha sido posible aclimatar plantas originarias del Japón. Entre las numerosas especies que crecen en el jardín destaca el enorme ciprés al que ya nos hemos referido, un árbol al que Porto atribuye cientos de años, posiblemente estuviera ya en tiempos de los árabes, precisa. Este árbol sufrió la descarga de un rayo que desmochó su copa. Por ello puede aparecer a simple vista como otra especie de árbol. El ciprés, a pesar de todo, mantiene una planta imponente. Es curioso que, a muy poca distancia, en el Carmen del Maurón, se yerga otro gran ciprés, que fue brutalmente podado a causa de una infección parasitaria y, por ello, su esbelta silueta quedó desfigurada. Igualmente, hasta hace unos quince años, otro enorme ejemplar de esta especie crecía en el jardín de una finca situada frente al Carmen del Maurón, en el llamado Carmen de los Naranjos, hasta que una mano irresponsable lo taló. Este último era, al parecer, el mayor de los tres. ¿Puede haber algún significado oculto en la presencia de estos enormes cipreses, plantados hace varios siglos en un espacio tan reducido? Hay que recordar que la zona de la que hablamos fue el barrio judío. Por cierto que en esta parte de la ciudad tuvo lugar en 1066, una matanza en la que feneció, junto a otros tres o cuatro mil judíos, Josef Ibn Negrella, visir de Badis, emir de los Ziríes de Granada, a quien algunos consideran un iniciado cabalista y que bien podía haber tenido su palacio muy cerca del Carmen de las Ánimas. Benjamín Porto comenta, respecto a los grandes cipreses, que su madre mantenía la teoría de que los tres árboles formaban una especie de figura geométrica de simbología oculta. Los vecinos recuerdan todavía que Marina López salía poco de su casa y que su relación con el vecindario era muy escasa. Una de las vecinas de la calle Infantes tiene todavía en la mente muy vivo su peculiar físico, que la asemejaba más a un ánima que a una persona viva. Era rubia y muy delgada y al pasar por las calles imponía respeto. Pero, volviendo al ciprés del Carmen de las Animas, podemos sacar a colación otro hecho relacionado con el lugar que estamos estudiando y que nos ha llamado la atención poderosamente. Un día en que los Porto eran niños escarbaban sobre la base del ciprés y, de forma fortuita, encontraron bajo el suelo una especie de escaleras cuyos peldaños, hechos con ladrillos de barro cocido, parecían conducir a un subterráneo. Sin embargo, nadie llegó a pisar la escalinata y, por tanto, a conocer el lugar al que conducía el pasadizo, pues el túnel fue enseguida sepultado con escombros por el padre. No obstante, un vecino del barrio, Eduardo Jiménez, asegura que pudo acceder al interior del pasadizo antes de que éste fuera sepultado. Las escaleras conducían a una estancia más o menos amplia, de la cual salía un túnel. La entrada de este túnel estaba sustentada por un arco de herradura. El túnel continuaba durante un trecho, en dirección a Torres Bermejas, pero luego se desplomaba, lo que hacía imposible seguir avanzando., asegura este vecino. Cabe recordar aquí que son numerosos los túneles que parten desde distintas viviendas del Mauror y el Realejo. La misma Puerta del Sol está plagada de ellos. Presumiblemente, muchos de estos túneles, los que ascienden por la colina del Mauror, conducirían hasta Torres Bermejas, y ¿por qué no? al interior de la ciudad palatina de la Alhambra e incluso alguno de ellos hasta los mismos palacios nazaríes.

Pero si el lugar al que conducía el pasadizo es un supuesto difícil de comprobar, hay otro detalle interesante que relaciona el Carmen de las Ánimas con la Alhambra. El carmen recibe un venero subterráneo de agua procedente de la Asabica, es decir, la colina sobre la que se asienta el Palacio Rojo. Sin embargo, al parecer el origen exacto de esta fuente de agua es desconocido. Miguel Porto recuerda que, en una ocasión, consultó al acequiero de la Alhambra sobre el lugar concreto donde nacía el venero, a lo que éste respondió que era incapaz de precisar de dónde procedía. El agua, de excelente calidad, era almacenada en tiempos dentro de un aljibe situado en el interior de la casa, concretamente en la actual planta baja. En las obras que siguieron a la adquisición del Carmen de las Ánimas por la familia Porto fue destruido el aljibe del que hablamos, cuyos restos, seguramente, formaron parte de los escombros con los que se rellenó un piso inferior, que permanece sepultado desde entonces. Sin duda el Carmen de las Ánimas guarda una estrecha relación con el agua. Además de por lo citado anteriormente, por la cercanía del Lavadero de la Puerta del Sol, situado junto a la vivienda que aquí tratamos. Junto a éste mana todavía una fuente pública.
Otro dato interesante, que no deja de conectar. este caso con el mundo de lo desconocido, se refiere al mismo momento en que fue adquirida la casa. El Carmen de las Ánimas pudo ser comprado gracias al azar. Así, según recuerda la familia, el dinero con el que se pagó, unas diez mil pesetas de los años veinte, provenía de un premio de lotería ganado por la abuela a principios de siglo, lo cual no deja de ser un detalle, cuando menos, curioso.

FANTASMAS DE CARNE Y HUESO

Por cierto que, esta mujer debía poseer una personalidad bastante atractiva. Al parecer era la depositaria de múltiples historias relacionadas con sucesos extraños relativos a la casa, como ya hemos apuntado anteriormente. Entre ellas, una muy curiosa asegura que, en las noches de Jueves Santo, una vela se pasea por el jardín de la casa. Según esta leyenda familiar, la llama da rodeos entre los árboles sin que aparentemente nadie la sujete. Pareciera que flotase en el aire o que una presencia invisible la portara.

Al parecer, esta señora tuvo que afrontar un grave contratiempo en su vida cuando su marido la abandonó, dejándole con la responsabilidad de sacar adelante a toda su familia. Pero, al menos pudo conservar la casa, que le iba a resultar vital para su sustento. Así, durante los años que siguieron, ella y su familia sobrevivieron con el alquiler de habitaciones a personas como un tal Mister Hutchitson, un militar de la RAF (Fuerzas Aéreas del Reino Unido) que desertó del Ejército porque no deseaba bombardear objetivos civiles durante la segunda guerra mundial, según recuerda Miguel Porto. Por otro lado, es más que posible que esta señora organizase fiestas destinadas a divertir a la mas selecta sociedad granadina durante los años cuarenta y cincuenta. Así lo sugieren los comentarios de algunos vecinos, quienes recuerdan que durante ese tiempo en el Carmen de las Ánimas se organizaban jolgorios nocturnos con orquesta incluida, donde todo estaba permitido, comenta un vecino. Al parecer, en el interior de la casa podían estar pasando un buen rato, en buena armonía, el mismísimo gobernador civil y el alcalde de la ciudad con alguna que otra señorita.
Precisamente es ésta circunstancia la que hace que los habitantes de una casa colindante al Carmen de las Ánimas no acaben de creer las supuestas apariciones. Así, uno de estos vecinos asegura. "Es verdad que había fantasmas, pero de carne y hueso. Entraban por una puerta y, para salir por la otra sin ser vistos, se inventaron la historia de la aparecida. Así, ahuyentaban a los curiosos".

Por otro lado, Luis Antonio Fernández de Alba, que actualmente habita la casa, asegura que, aunque ni él ni nadie de su familia ha notado nada extraño en los años que llevan habitando la vivienda, sí ha oído, de boca de otros vecinos, historias, pero sólo eso que hablan de una aparecida. Sin embargo, un dato a tener en cuenta es que el actual dueño remozó considerablemente el carmen. Así, aunque conservó el entorno que rodea a la casa, es decir, el jardín y los muros de la finca, derribó por completo la vivienda. No todo tiene porqué haber terminado cuando los Porto dejaron de habitar el Carmen, pues otros rumores aseguran que, durante el transcurso de las obras, los albañiles se negaban a trabajar en la vivienda una vez comenzaba a anochecer. ¿Será ello síntoma de que aún continúan sucediendo hechos inexplicables en el Carmen de las Ánimas?