| |
LA DIPUTACION DE GRANADA (2ª PARTE CONTINUACION)
DIPUTACIÓN: ¿EXPEDIENTE X?
Pero volvamos a nuestros relato. En los días que siguieron a la investigación, ante la negativa de la Diputación a seguir colaborando, posteriores averiguaciones habrían de llevarse a cabo desde fuera. Burgos asegura haber remitido la psicofonía a técnicos expertos en sonido, quienes manifestaron que la frecuencia que ofrece la cinta "sólo es posible con un cable de acero de diez kilómetros de longitud y una sección de un centímetro, haciéndolo vibrar manualmente; por lo que se estima que es prácticamente imposible producirla, idéntica o similar, con cualquier medio electrónico". Juan Burgos añade que también analizaron el documento sonoro especialistas en otorrinolaringología, quienes dictaminaron la imposibilidad de que la frecuencia recogida en la grabación pudiera haber sido emitida por cuerdas vocales humanas.
El paso siguiente fue tratar de encontrar un rostro al monolito luminoso y, por ende, a las palabras recogidas en la psicofonía. Al menos, hay dos versiones de cómo fue descubierta la verdadera identidad del fantasma y ambas tienen su origen en las palabras del propio Juan Burgos. Una de ellas es la explicada por él mismo en su articulo, mientras que la otra puede leerse en un reportaje de la revista Interviú. En la primera de ellas Burgos señala que en una reunión celebrada por componentes de Omega que asistieron a la aparición, se acordó que cada uno de los testigos tratara de dibujar de forma aislada un retrato robot de lo que había reconocido. Según este investigador el resultado fue que, contrastados los dibujos, coincidieron todos en lo mismo. A este respecto, Manuel Alcalá asegura que tal reunión nunca se produjo.
|
|
Junto
a la antigua iglesia donde se alza ahora la ex-Diputación
se encontraban otros monumentos,
|
como el Palaco Arzobispal
o la Catedral, apenas 100 metros calle Arco de las Cucharas
hacia arriba.
|
Según la segunda versión, recogida por el periodista Enrique Barrueco en la publicación antes citada, Burgos habría declarado entonces que el proceso para llegar a la identificación del fantasma llegó tras proceder él mismo a poner en práctica una técnica de meditación denominada "escatología intermedia". Al parecer, tras reunir a los testigos intentando visualizar algo, Burgos debió desistir de los resultados del intento común y decidió actuar en solitario. Para ello entró en trance hasta que consiguió entrever un rostro, la imagen que más tarde fue reproducida por el dibujante granadino Andrés Soria, y que, a menudo ha sido confundida con una fotografía.
El retrato robot del fantasma que hizo público Juan Burgos en los medios de comunicación correspondería a un varón, de unos cuarenta y cinco años, con la cara cuadrada, pelo gris muy corto, ojos redondos, pequeños, oscuros y hundidos, como encenagados por una expresión de profunda tristeza, rodeados, además, por grandes ojeras. La nariz es ligeramente aguileña, la boca es de tamaño normal, aunque aparece arqueada también a causa de la tristeza. "Tiene labios finos, aunque la distancia entre el belfo superior y la nariz es algo más grande de lo normal, como si se tratase de una persona que estamos acostumbrados a ver con un gran bigote y vemos después de afeitarse", señalaba Juan Burgos en uno de los artículos ya citados que publicó Ideal. Por contra, la distancia entre el labio inferior y la barbilla es pequeña.
En su artículo, Juan Burgos asegura que interpretó la identidad de este rostro después de participar en un programa emitido por una cadena de televisión local. "Tras exhibir ante las cámaras el retrato robot, diferentes personas que habían vivido cerca de la Diputación o en la calle Mesones me llamaron asegurando que la imagen pertenecía a un sacerdote llamado padre Benito, al que su orden religiosa prohibió entregar su fortuna, recibida en herencia, a los niños pobres de Granada. Algunos de estos comunicantes, cuyo testimonio conservo grabado, eran, por supuesto, de avanzada edad, ancianos, y otros, más jóvenes, lo conocían a través de sus padres", dice Burgos.
Sin afirmar rotundamente que el retrato robot corresponda al tal padre Benito, Burgos termina su exposición preguntándose si los restos de la persona adulta que el arquitecto de las obras del edificio de la Diputación aseguraba fueron hallados en el muro no corresponderían al padre Benito. Y añade dos incognitas más: ¿Se propone el padre Benito que se le haga justicia e intenta lograr que se entregue aquella fortuna suya a los niños pobres lo que en vida no consiguió? Y otros investigadores se preguntan si quizá está enterrada esa fortuna en alguna tumba del cementerio que está oculto bajo los cimientos del edificio.
No hace falta decir que esta teoría falla en dos aspectos fundamentales. No parece claro, según testimonios de otros asistentes a la investigación, que existiera el muro del que habla Juan Burgos, lo cual restaría mucha credibilidad a su teoría. En segundo lugar, como hemos demostrado anteriormente, el edificio de la antigua iglesia de la Magdalena no funcionaba como centro de culto a principios del siglo XX. De hecho había dejado de ser iglesia desde hacia décadas, por supuesto mucho antes de que naciera cualquier persona viva a finales de los años ochenta. La Historia a este respecto es contundente.
|
|
|
Si bajamos por alguna
perpendicular llegamos al convento de la Magdalena, con
su Iglesia.
|
|
A veces se ha escrito
erroneamente ,que el edifico de la Diputación
se construyó encima del convento de la Magdalena,
justificando así los retos de bebes encontrados.Aquí
vemos el convento tal y como está.
|
A la teoría de Juan Burgos, la persona más implicada en el asunto, cabría añadir otra, no menos rocambolesca, elaborada en su momento por el ya fallecido investigador Mariano Carmona Almendros, a la que nos hemos referido anteriormente de forma muy breve. Su hipótesis se basa en la interpretación de que, al parecer, el templo quedó clausurado en tiempos del "gobernador Mendizábal", a quien Carmona confundió, sin duda, con el famoso desamortizador. La supuesta causa del cierre fue un accidente mortal motivado por un coche fúnebre tirado por caballos. Por una causa desconocida, los animales se desbocaron en la angosta calle de Mesones, junto a la iglesia de la Magdalena, ocasionando varios muertos. Este investigador quiso certificar su hipótesis basándose en las grabaciones obtenidas por él mismo, el segundo día de la investigación que tuvo lugar en el edificio de la Diputación la madrugada del 22 de diciembre de 1986. Al parecer en dichos registros Carmona obtuvo no una sino varias voces, un conjunto de gemidos que podrían interpretarse como el de un grupo de almas en pena, es decir, el de las personas fallecidas en aquel desgraciado accidente. En ese caso. como vemos, no debería hablarse del fantasma sino de los fantasmas de la Diputación. Pero, ¿se produjo realmente tal incidente? ¿Cómo demostrar que todo no es sino un rumor con más de un siglo, fruto de la ignorancia de quienes confunden la identidad de uno de los personajes más conocidos de nuestra historia, Mendizábal?
Quedan numerosas incógnitas alrededor de este caso, aunque quizás la principal es ¿cuál es el origen de los huesos encontrados al derribar la iglesia? ¿Existe relación entre estos restos humanos y los hechos descritos? Queda, a fin de cuentas, en el aire, la posible identidad del fantasma detectado por Burgos y sus colaboradores, que, por otro lado, según Carmona Almendros, podrían ser un grupo de fantasmas. Queda, por último, interpretar el misterioso mensaje captado en la psicofonía que se ha hecho pública. E incluso otras grabaciones y documentos que pudieran no haber sido hechas públicas.
UN FIASCO ECONÓMICO
Pero, por encima de hipótesis, aparece otra incógnita bien palpable, que puede ser formulada a plena luz del día, cuando se pasa junto al edificio de la calle Mesones. ¿Por qué permanece cerrada a cal y canto la antigua sede de la Diputación, cada vez más emparedada? ¿Cuál es el motivo de que los responsables de la Corporación Provincial granadina se hayan cerrado en banda ante, no sólo los investigadores especializados sino incluso frente todo intento informativo que tenga que como objeto este asunto?
Si ya falló en febrero de 1992 un intento de vender el edificio en subasta pública y es posible que haya caído en saco roto alguna otra tentativa de venta o de una permuta como sucedió con el catastro, ¿cuál es el futuro de la que es propiedad pública? ¿Por qué no ha sido todavía vendido, por qué nadie ha querido adquirir un local situado en pleno centro de la ciudad por un precio razonable? ¿A qué espera la Corporación Provincial de Granada para tratar de enjugar, unas pérdidas que se elevan ya, al menos, a unos mil millones de pesetas? déficit que hemos tenido que costear todos los ciudadanos. Estas son preguntas que no deben responder los fantasmas, sino los responsables políticos..
|