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LA DIPUTACION DE GRANADA (1ª PARTE)
Se trata de un caso de un edificio que parece estar poseído por fuerzas sobrenaturales y rodeada de misterio. Es un moderno edificio, antigua sede administrativa de la Diputación de Granada, situado en una céntrica calle llamada Mesones. En 1985 se convirtió en la sede administrativa de Granada y fué cuando se empezó a publicar en los periódicos lo que allí
pasaba, pero la hipótesis de que había fantasmas o de que era un lugar maldito ya se conocía desde antes...al menos desde los años setenta con seguridad.
Numerosos testigos han manifestado sentirse acosados, amedrentados por sucesos de muy distinta naturaleza, todos ellos aparentemente fuera de toda lógica: presencias fantasmales, misteriosos golpes y ruidos, luces multicolores que giran o revolotean por las estancias imbuidas por una energía desconocida, grabaciones de seres que no son de este mundo...
Además el lugar ha sido escenario de varias muertes, algunas de las cuales son calificadas como suicidios, otras como aparentes accidentes, pues hay quien cree que detrás de ellos puede esconderse una especie de fatalidad. Se sabe que durante unas obras fue desenterrada una gran cantidad de esqueletos humanos.
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Calle Mesones (Granada)
al fondo a la izquierda la antigua Diputación de
Granada.
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Cubierta
por redes de seguridad para obras (desde hace tiempo) y
actualmente abierta ¿en obras?.
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La situación era vivida a mitad de los años ochenta con gran angustia por aquellos que trabajaban en el edificio. Hubo quien llegó a creer que una presencia maligna se había adueñado del lugar y acudió a la protección de talismanes y a la consulta de videntes y curanderos en busca de consejo y alivio. Tal era el estado de alarma que los responsables de la Diputación accedieron a que un grupo de expertos en fenómenos paranormales realizaran
en el lugar una investigación. Tal investigación se realizó en el mes de Diciembre de 1986, aunque pocos fueron quienes supieron de ella hasta, al menos, tres años más tarde, cuando la prensa se hizo eco del caso y lo destapó ante la opinión pública.
En efecto, en 1989 saltaba a los medios de comunicación la noticia. Diarios, publicaciones especializadas en temas paranormales, revistas de ámbito nacional, algunas de gran tirada, programas de televisión, emisoras de radio, todos se interesaron por el fenómeno cuando comprendieron la gran expectativa que despertaba ante la población.
Pero para comprender mejor que clase de lugar es en el que se encuentra ubicada la antigua Diputación de Granada hay que remontarse en la historia. Bien, se encuentra en la calle Mesones , haciendo esquina con la calle Arco de las Cucharas, que la comunica con la plaza Bibarrambla. Una característica del solar que hoy ocupa un edificio civil es que, hasta finales del siglo pasado, sobre ese espacio y durante
el menos cuatro centurias, se levantaron lugares consagrados al culto. En alguna información periodística se ha comentado que en ese lugar podría haberse asentado un palacio árabe durante la época de dominación musulmana, especulación que no tiene ninguna base documental o arqueológica. Se trataba más bien de una mezquita musulmana aunque este dato no es del todo exacto, el lugar sin duda estuvo urbanizado en la época del reino nazarí, pero según diferentes estudios sobre la Granada musulmana no hubo una mezquita,
sino tres, a las que habríamos de añadir una rábita (especie de ermita u oratorio para los musulmanes) y un aljibe asociado a estos lugares de culto. Los citados templos se emplazaban en la llamada Zanaqat al-Haddadín, o calle de los Herreros (aunque también se puede traducir como ferretero, y curiosamente también se le da el significado de carcelero) , que coincide aproximadamente con la actual calle Mesones. Esta calle era la arteria principal de un arrabal o barrio extramuros de Granada, el Arrabal de la Ramla
(es decir del Arenal o la Rambla).El arrabal era accesible desde la ciudad a través de puertas como el Arco de las Orejas, situado hasta 1884 en la confluencia de la calle Salamanca y la plaza de Bibarrambla, que hoy se levanta, abandonado a su suerte, en el bosque de la Alhambra.
Sabemos de tres mezquitas y una rábita situadas en la calle principal del Arrabal. La más importante debió de ser la de al Haddadín (los Herreros), templo gremial de tales artesanos. Otra hubo donde se alzaba la vieja iglesia de la Magdalena, derribada en nuestros días, mezquita consagrada bajo aquella advocación y que fue demolida hacia 1508 para construir en su solar el templo cristiano. Entre ambas estuvo el aljibe que les daba servicio y que se conservó durante bastante tiempo. Frente e el aljibe se hallaba
la tercera mezquita y junto al mismo la rábita.Salvo las de al-Haddadín no conocemos los nombres de las otras ni de la rábita. La que sirvió de base para la iglesia de la Magdalena estaba asociada a la mezquita mayor del arrabal, o Yimáa al Haddadín.
La iglesia de la Magdalena tuvo dos templos, una primera iglesia construida entre 1508 y 1520, debido a sus reducidas dimensiones hicieron que en 1626 se decidiera la sustitución de ésta por un nuevo templo, edificado a lo largo del siglo XVII y ampliado en la centuria siguiente. Es curioso que esta misma razón fuera esgrimida durante la desamortización de Mendizábal (que era el gobernador) para clausurar el templo, ya que se argumentó que era una parroquia demasiado pequeña para un barrio tan céntrico. Aunque
en el barrio todavía hoy en día hay quien recuerda que se ha oído desde siempre ,como una tradición, referencias que hablaban sobre desprendimientos de imágenes religiosas y otros objetos en el templo durante la época que permaneció abierto al público y que pesaba sobre el solar una maldición. Además los vecinos más viejos recuerdan todavía que en su infancia los niños del barrio jugaban a "oir ruídos" en la antigua iglesia. También ha quedado constancia de algún incidente de esa época, como por ejemplo
el desgraciado accidente ocasionado por un coche fúnebre de caballos que trasladaba féretros por la angosta calle Mesones hacia la iglesia, suceso que según algún investigador fue la causa real que determinó la clausura de la iglesia, aunque la verdad es que se cerraron también otros templos a la vez que el de la Magdalena. El viejo templo fue adquirido en una fecha que no pudo ser muy posterior a 1836 por un comprador particular.

En 1892 el edificio era utilizado como "almacenes". El edificio fue conservado sin modificaciones y era conocido como Almacenes la Magdalena. Dichos almacenes han estado abiertos hasta fechas relativamente recientes. Hoy en día hay vecinos del barrio como Miguel Bayo que afirman que a ese lugar se le atribuía una serie de misterios y sucesos inexplicables. Por ejemplo, los empleados de los almacenes eran incapaces de ir en solitario
al lugar donde se guardaban los materiales: tenían miedo de que les cayera encima algo y pudiera matarlos o herirlos, y así lo expresaban ellos mismos. Incluso los dueños habían establecido como norma que se acudiera al almacén por parejas, para evitra estos accidentes. Un antiguo trabajador de Almacenes Magdalena asegura que uno de los dueños del lugar inexplicablemente, se ahorcó en una viga de la antigua iglesia, dato que también es recordado por Miguel Bayo.
Más próximos en el tiempo la cadena norteamericana Wolworth adquirió el velusto edificio para establecer allí una moderna sucursal. Muchos fueron los ofendidos cuando la cadena americana demolio la antigua iglesia y edificó un bloque de cemento, sin ventanas al exterior, si se exceptúan los escaparates de la planta baja. Durante las obras de derribo del viejo edificio y cimentación del nuevo, en 1973, el encargado de llevar a cabo las citadas obras, Isidoro Caballero, afirma que la necesidad de excarvar hasta
una profundidad de siete metros y medio para asentar los cimientos iba a provocar un macabro descubrimiento, una estructura, "un muro tremendo y fuerte" según Caballero. El encargado de las obras añade a este respecto: "El muro debía ser destruido para llevar a cabo la cimentación. Cuando comenzó la demolición "apareció una habitación en la que había una gran cantidad de huesos que podían ser de niños pequeños". También asegura que citada información fue comunicada en su momento a la
empresa que aseguró que se daría parte a las autoridades, circunstancia que no se produjo. De esta forma, los huesos, incluidos también los encontrados al derribar el muro, corrieron la misma suerte que la tierra, los cascajos y otros materiales de derribo: fueron a parar a las escombreras habitualmente utilizadas en esa época, situadas, según recuerda Caballero, junto a la carretera de Armilla o la Azulejera granadina, en el lugar donde ahora se encuentra la urbanización Parque del Genil.
Al hallazgo de los huesos vino a sumarse otro suceso acaecido durante la época de obras, para alimentar el enigma que rodea e este lugar. Sucedió que el desprendimiento de una grúa costó la vida a un joven peón. Finalmente se produjo la inauguración de los grandes almacenes Wolworth, eran los únicos locales de esas características que existían en la ciudad en esos tiempos. Aunque todo podía indicar que las perspectivas para ellos eran buenas, lo cierto es que apenas permanecieron abiertos siete años, de forma
que en Noviembre de 1980 se encontraban cerrados. ¿Pudo influir en la quiebra de Wolworth en Granada la propagación de ciertos rumores sobre fenómenos extraños que se produjeron en el local en esa época ?
Vecinos de Granada y comerciantes de la calle Mesones y aledañas han señalado que algunos empleados de los grandes almacenes comentaron que habían visto, en ocasiones y sin aparente explicación, que las escaleras mecánicas y otros aparatos funcionaban solos. Igualmente se recuerda que al abrir el local a veces se descubrían desórdenes sucedidos durante la noche. Francisco Ochando, quien trabajaba como vigilante en la sección de juguetería, asegura haber notado que los juguetes cambiaban de lugar sin explicación
aparente. Igualmente, Ochando recuerda un extraño suceso que acaeció una tarde justo cuando iban a ser cerradas las puertas de los grandes almacenes . En ese momento las luces, apagadas previamente , se encendieron de forma repentina sin que nadie accionara los interruptores.
Miguel Bayo, a quien antes hemos mencionado, afirma que en ese tiempo el aire acondicionado de los grandes almacenes era conectado durante la noche, con las consiguientes molestias para el vecindario. Este testigo asegura que su padre llegó a denunciar la situación ante la autoridad para poner fin a esta incomodidad. Tal denuncia fue archivada, porque al parecer los responsables de Wolworth pudieron demostrar que no eran ellos quienes conectaban el mecanismo que ponía en marcha el potentísimo sistema de aire
acondicionado.
Carmen Campillo, dueña de la Sombrerería Sevilla, una de las tiendas más antiguas de la zona, aseguró recordar este tipo de comentarios acerca de fenómenos de difícil explicación que tenían lugar durante la etapa Wolworth.
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