Tras el ataque sorpresa japonés a Pearl Harbour, el domingo
7 de Diciembre de 1941, sus tropas, ya dispuestas de
antemano, iniciaron una ofensiva imparable, que por otra parte nadie esperaba
y que tomó casi desprevenidos a los aliados, hasta el punto de
que éstos tardarían en darse cuenta de la magnitud de la
catástrofe... Tropas indias, escocesas y canadienses abandonaron
el 13 de diciembre el continente chino para refugiarse en Hong Kong. A
las nueve de la mañana atracó en el muelle Victoria una
lancha que iza bandera diplomática; es un mensajero del teniente
general Takashi Sakai, invitando a rendirse al gobernador británico
de la isla, Young, y al jefe militar, general C.M. Maltby, cuyas fuerzas
sumaban 11.319 hombres. El mensaje es rechazado, con lo que comienza el
asedio... En la colonia se espera la llegada del VII Ejército chino,
a 50 km de la frontera, con órdenes de restablecer la situación.
Fracasa el primer intento japonés de desembarco, pero ya se ha
apoderado de la población el sentimiento de pánico, "la
muerte acecha", como será denominado popularmente en todo
el Pacifico. Centenares de lanchas y botes de caucho atraviesan silenciosamente
la bahía, tras un intenso bombardeo con cañones de grueso
calibre. Son los japoneses de la 28 División, a las órdenes
del general Tadayoshi Sano. Han elegido la costa nordeste, entre North
Point y Lyemun, para su desembarco, y la lucha se produce por sorpresa,
hasta el extremo de que cuando los británicos intentan reaccionar,
casi toda la parte oriental de la isla está en poder del invasor.
Se ordena la retirada de la península Stanley y la voladura del
fuerte D'Aguilar. Por la parte sur se registran nuevos desembarcos en
bahía Repulse, y cuando todo el mundo confiaba en la ayuda de los
chinos, cablegrafían desde Chungking que no podrán iniciar
las operaciones hasta el 1 de junio.
Las Navidades fueron una fecha triste para Hong Kong. Los japoneses dominan
ya tres cuartas partes de la isla, queda reserva de agua para un máximo
de cuarenta y ocho horas, y la resistencia activa recae en el Cuerpo de
Voluntarios, unos 1.800 hombres, británicos, eurasiáticos,
chinos y portugueses. El agua ha desaparecido, y en Victoria, la capital
de Hong Kong, de 1.750.000 habitantes, se extiende un hedor, una pestilencia
mortal.
Casi todos los asaltantes son coreanos o chinos de Formosa, que se lanzan
como fieras sobre el hospital del St. Stephan College. Hunden las bayonetas
en las camas de los enfermos, asesinan al médico y a su ayudante,
y violan a cuatro enfermeras chinas y tres británicas para darles
muerte después. Hubo que incinerar todos los cadáveres que
se encontraron para evitar una epidemia. El día de San Esteban
ondeaba en el puerto de Aberdeen la bandera del Sol Naciente... La Segunda Guerra Mundial, Tomo 1.
José Fernando Aguirre.
En 1974, se produjeron una serie de "hechos extraños"
en el edificio de la Oficina de Turismo de la ciudad, recién inaugurada,
y a los que no había forma de hacer frente; se llegó a la
conclusión de que en el inmueble había "espíritus
malignos", "fantasmas", o lo que fuera. Directivos, empleados
y público afirmaban oír ruido de cuerpos cayendo al suelo,
gemidos y despiadadas risotadas. Por su parte, algunas mujeres creían
haber visto fantasmales figuras por doquier que trataban de sujetarlas
por los vestidos. Según se averiguó más tarde, el
edificio fue levantado sobre una gran fosa común donde yacían
centenares de "criminales", ejecutados por los nipones durante
la cruel represión que siguió a la ciudad. El director de
la Oficina de Turismo, un inglés llamado Brian Wilson hizo venir
a un nutrido grupo de monjes budistas, que recorrieron durante varias
horas las nueve plantas de oficinas y despachos, salmodiando y derramando
cenizas y agua bendita... Desde entonces tan poco habituales hechos jamás
volvieron a repetirse.
Por su parte, los japoneses no se andan por las ramas. Recientemente,
para ayudar a determinar en qué piso de uno de los 110 disponibles
de cierto rascacielos del Centro Comercial de Manhattan debería
tener sus oficinas su empresa y hacer que los hados fuesen propicios a
sus negocios, no dudaron en contratar a un adivino.
LA CASA DE LAS SIETE CHIMENEAS
La
famosa "Casa de las Siete Chimeneas", ubicada en la Plaza
del Rey (Madrid), fue edificada en 1570 según planos
de Antonio Sillero. Sirvió de vivienda a personalidades como
el rey Carlos I de Inglaterra o el Marqués de Esquilache, haciéndose
famosa por el motín de Marzo de 1786, protagonizado por amplios
sectores del pueblo madrileño, descontento con algunas reformas
de este político. Posee además, una importante colección
de arte privado en su interior. Aparte de ciertas habladurías,
según las cuales el inmueble pudo haber servido a Felipe II ,tan
prudente como discreto, para sus aventuras amorosas, la antigua casa posee
una romántica leyenda...Hay varias versiones acerca de lo que realmente
pasó, y sigue pasando, la historia y la leyenda se mezclan en varias
historias que pululan en diversas fuentes. Todas las versiones comienzan
con el desposamiento del capitán Zapata y la joven Elena, camarera
al servicio del Rey. Apenas días después de su boda, el
capitán tiene que marchar a luchar en la batalla de San Quintín,
donde moriría con el nombre de su amada en la boca.
Elena quedó destrozada, encerrada en su habitación durante
meses. La servidumbre solo la oía llorar y quejarse de su desdicha.
Una mañana su cuerpo aparece muerto con una sonrisa sobre el lecho
conyugal. Extrañamente el cadáver desaparece, unos acusan
al padre de Elena, otros dicen que está emparedada en algún
lugar de la casa. Poco después, el padre de la desdichada se ahorca
de las vigas de la casa. El rey Felipe ordena una investigación
de los sucesos, más por acallar los rumores que la unían
sentimentalmente a la fallecida, que por otra cosa. Nada da resultado
y la incógnita sobre las circunstancias de la muerte siguen siendo
desconocidas. Algún tiempo después, cuando todo empezaba
a olvidarse empezó a correr el rumor de que algunas noches, tras
el toque de ánimas aparecía en el tejado la figura de una
dama vestida con vaporosos vestidos blancos, alumbrándose con una
antorcha caminaba por las tejas con decisión y sin miedo hasta
situarse en la parte más cercana al Palacio Real. Allí se
arrodillaba, mientras se daba golpes en el pecho hasta que iba difuminándose
la imagen.
Las interpretaciones a la leyenda son varias. Quizá
se trató de una amante del rey que casó con uno de sus capitanes,
al que el monarca mandó asesinar por celos, cuando a pesar de haber
destinado lejos a su marido esta se negaba a prestarse a sus requerimientos.
Otros hablan de un padre celosísimo que no dudó en matar
a su
propia hija para ocultar un delito incestuoso y luego suicidarse. Otros
pocos se quedan con la historia romántica sin más: una amada
que no puede abandonar este mundo por la pena.Lo que está claro
es que esta zona concentra, por las razones que sean, algún tipo
de interés para los espectros porque en este mismo área,
según unos en la misma casa, se cuenta la historia de un hacendado
de las Indias que, vuelto a la Corte, decidió desposarse con una
jovencita que había sido amiga del rey (otra vez). Cuando terminó
la ceremonia el viejo rico corrió a la alcoba para culminar la
noche. No halló a su esposa y la buscó por toda la casa.
En el sótano del edificio la encontró, muerta, con un puñal
de rico brocado clavado en el pecho y las arras de la ceremonia, regalo
del mismísimo rey, esparcidas por el suelo a su alrededor. Estas
apariciones y periódicos sucesos extraños en la casa, mantuvieron
viva la leyenda hasta nuestros días. Pero el final de la historia
aún estaba por llegar. En el siglo XIX se destinó el inmueble
para sede del Banco de Castilla. Empezaron las obras de acondicionamiento.
Un día, la cuadrilla de obreros que trabajaba en el sótano
topó con un macabro hallazgo: un esqueleto de mujer y monedas de
oro del siglo XVI. Pero no era el único cadáver que esperaba
entre las paredes de la casa: en 1960 en otras obras de reforma se encuentra
el esqueleto de un hombre emparedado entre los ladrillos de un muro. Hasta
hoy, dos muertos que descansaban entre las paredes de esta casa en un
lecho que probablemente no habían elegido, ¿cuántos
más esperan a ser descubiertos algún día?.
EL EDIFICIO DAKOTA
El
realizador de origen polaco Roman Polanski, realizó en 1968 un
prodigioso ejercicio de estilo y de precisión cinematográfica
con La semilla del diablo, una trama basada en el terror de lo
cotidiano con un fondo de brujería y sectas diabólicas,
mezclando maldición y posesión, y que tiene como marco un
viejo edificio...
El inmueble en que Polanski rodó el film ,muy famoso en Nueva York,
trascendió de la fantasía a la realidad cuando moría
asesinado de un balazo, en el portal del mismo, el antiguo componente
del conjunto de los Beatles, John Lennon...
En el transcurso de una entrevista celebrada el sábado 23 de 1980,
para posterior difusión, el conocido "médium"
Alex Tanou hizo una asombrosa predicción que, desgraciadamente,
habría de cumplirse poco después. La entrevista se realizó,
dirigida por Lee Spiegel, para el programa televisivo de la BBC, Fenómenos
Inexplicables, en los locales de la Sociedad Americana de Investigaciones
Psíquicas de Nueva York, en la calle 73, situados frente al siniestro
"Edificio Dakota", donde transcurrirían las actividades
de la secta empeñada en que la mujer de uno de sus adictos diera
a luz a un ser diabólico ,argumento de La semilla del diablo. Spiegel
preguntó a Tanous si podía hacer una predicción para
el mes próximo que pudiera interesar a los aficionados al rock:
"Una estrella célebre del rock ,anunció va a morir
de forma insólita... Y digo insólita porque habrá
algo extraño en su muerte que afectará a miles de personas,
por la gran popularidad de la víctima..."
La entrevista fue emitida el viernes 5 de Diciembre de 1980: tres
días más tarde Lennon era asesinado en la puerta principal
del Edificio Dakota, donde vivía. Tanous no había nombrado
públicamente a nadie en concreto, pero Spiegel tenía una
lista, facilitada por el médium, con seis "posibles"
nombres... ¡precisamente encabezada por el de John Lennon!
Por si todo esto fuera poco, mientras Polanski se hallaba fuera del país,
un grupo de fanáticos asesinos, dirigidos por Charles Mason
(fundador y jefe de una secta diabólica...), irrumpían
la noche del 8 de agosto de 1969 en la mansión del realizador,
asesinando de forma atroz a su esposa, que estaba embarazada, la actriz
Sharon Tate y a las demás personas que en aquel fatídico
momento se hallaban en ella (esta mansión tambien tiene su historia,
para saber más podeis hojear los dossier dedicados a Hollywood
donde se menciona a Tate). Al ser detenido e interrogado, Manson se declaró
admirador deAleister Crowley,
famoso brujo, practicante de la magia negra, miembro de sociedades secretas,
aunque más tarde fundó la suya propia, la Astrum Argenteum.
Este hombre que había recorrido diversos países, siendo
expulsado de algunos a causa de mal ejemplo que daba con su vida depravada;
además era traficante de drogas; finalmente abandonado por todos,
murió casi en la indigencia... Lo cierto es que tan extraño
personaje, durante su estancia en los EE.UU, había vivido en aquella
misma casa... Algunos de sus actuales inquilinos aseguran que el fantasma
del famoso actor (especializado en la interpretación de personajes
fantásticos, William Henry Pratt, más conocido como Boris
Karloff, fallecido en 1969, que también residió allí,
se pasea por las habitaciones y pasillos...